Las pruebas de COVID-19 en América Latina, la brecha entre el sistema público y el privado

PODER/ Datasketch

Las estrategias para enfrentar el riesgo de contagiarse de coronavirus, y para atenderlo una vez contraído, son definidas por el ingreso económico de las personas. Las diferencias están en cada decisión: poder viajar en vehículo privado o tener que usar el transporte público, poder trabajar desde casa o tener la necesidad de salir a trabajar, poder pagar una prueba privada, que garantizará menos tiempo de espera en tener los resultados, o tener que esperar los tiempos tardíos de los sistemas de salud pública.

La brecha en el acceso a la salud en América Latina, donde la pandemia suma ya 6.922.174 casos de COVID-19 hasta el 27 de agosto y donde generalmente los sistemas de salud públicos son insuficientes y deficientes, es más grande que nunca. Las opciones no son las mismas para quienes sólo pueden acudir al sistema público y quienes tienen el privilegio de contar con un sistema privado. Para muestra, los días que se tarda un sector y otro en entregar los resultados de las pruebas para la COVID-19, y los costos de las mismas.

Las diferentes decisiones de los países latinoamericanos analizados por la Red PALTA han sido marcadas por la aplicación de pruebas masivas o, por el contrario, la decisión de no testear masivamente. La tardanza en entregar los resultados de las pruebas PCR y rápidas desde el sector público y los elevados costos de las pruebas privadas son una constante en Argentina, Colombia, Guatemala, México y Perú; Uruguay es una excepción ya que el sistema de salud es público-privado y debido a la falta de datos no podemos medir el caso de El Salvador.

En el caso de las pruebas moleculares, los días en recibir un resultado habiendo hecho la prueba en el sector público varía entre un día en Uruguay, y seis días en México y Colombia. Mientras que en el sector privado, van desde un día, como en Uruguay y en algunas provincias de Argentina; hasta cuatro días en Colombia. Perú es el único país en el que ambos sistemas tardan exactamente lo mismo, entre dos y tres días. Para México, la diferencia es radical, pasa de seis días en el sector público a sólo dos días en el privado.

Sólo Argentina y Uruguay ofrecen opciones para realizarse pruebas en el sistema privado sin costo alguno. En Argentina, el gobierno emitió un decreto para asegurar la gratuidad en las pruebas aplicadas en hospitales privados, pero la orden no incluye a los laboratorios privados, donde sí se pueden cobrar las pruebas. Mientras que en Uruguay existe un sistema nacional integrado de salud, es decir, público-privado, que garantiza las pruebas PCR gratuitas; en caso de que los pacientes quieran hacerse una prueba por fuera del sistema, tienen que pagar 128 dólares en promedio por un estudio a domicilio. En México, Colombia, Guatemala y Perú, el costo de las pruebas PCR en laboratorios privados varía entre los 57 dólares en Argentina a 456 dólares en México (en uno de los laboratorios más costosos del país). En Guatemala el costo promedio son 377 dólares y en Colombia 85 dólares. En el caso de Perú los costos van desde 107,50 a 153,56 dólares.

Por el lado de las pruebas rápidas, Uruguay no las realiza en ningún sistema. Colombia, Guatemala y Perú hacen estas pruebas desde el sector público y privado, y en México y Argentina sólo se hacen desde el sector privado. Las diferencias en las horas que tardan los resultados son similares que para las moleculares.

La diferencia más grande es en Colombia, donde los resultados de una prueba rápida en el sistema público tardan 72 horas, mientras que en el privado, 2 horas. En Guatemala en la práctica pública los resultados de las pruebas rápidas tardan 24 horas, mientras que en la privada, sólo dos horas. En Perú, al igual que para las moleculares, el tiempo de entrega de resultados es el mismo en el sistema público y privado, 24 horas.

En cuanto a los precios, en el sector público de todos los países las pruebas son gratuitas y en el privado, van desde los 19 dólares en Colombia, hasta casi 60 dólares en promedio en Guatemala.

En un escenario donde el diagnóstico y el tratamiento a tiempo pueden ser la diferencia entre la vida y la muerte, uno o dos días, es un lujo que no se pueden dar personas con factores de comorbilidad o adultos mayores. Una de las lecciones de la COVID-19 que será necesaria que los países latinoamericanos aprendan, es la urgencia de reforzar los sistemas públicos, para garantizar un acceso igualitario a la salud para todas las poblaciones.

Historia de Claudia Ocaranza y Datasketch, edición de Eduard Martín-Borregón.